Victor Alfonso Salazar Isaza


Le sonríe a la adversidad, y canta donde le den la oportunidad de intercambiar sus interpretaciones a cambio de algunos pesos, para la manutención de su familia. A través de la grabadora de su padre, desarrolló su virtud empírica. Nunca estudió música, sin embargo, no ha dejado de cantar desde que era niño. Es el arquetipo del paisa dicharachero, hablador y negociante. Representa esa cultura de pueblo cafetero perfectamente. La pandemia lo tiene sumido en una profunda crisis económica

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