Luisito Muñoz: “A mí mamá se le venían las lágrimas todas las Navidades"




Sostenido por la ovación de los cerca de 30.000 presentes en el coliseo artístico de Buga, se mantuvo en pie, aún sin fuerzas. Ahogado por el llanto, levantó su mirada al cielo esplendoroso y en una de las copiosas estrellas, halló a su madre. Doña Olga Tapasco había fallecido apenas ocho días antes. “Me la imaginaba aplaudiéndome, como siempre lo hacía frente a mí, en los conciertos. Lloré mucho ese día”, rememora nuestro jurado de Yo Soy Popular.

 

Doña Olga siempre acompañó el coro de la iglesia de la Villa de Los Cerros, como se conoce a Quinchía, municipio de Risaralda. De ella, Luisito adoptó la espiritualidad. A ella también ve reflejada en la Virgen de Guadalupe, a la que se encomienda sin falta a la salida y de regreso a su casa. La misma mujer que lloraba inconsolable todas las Navidades, por la imposibilidad de regalarle el anhelado Niños Dios al segundo de sus cinco hijos.  

 

“Todos los Niño Dios, anhelé un triciclo. Los 25 de diciembre, siempre me levantaba a buscarlo, pero eso solo lo tenían los ricos de la vereda, donde teníamos la finca. A mí mamá se le venían las lágrimas. Decía, ‘es que el Niño Dios está pobre y no le alcanzó para comprarlo’”.

Apenas desembarcado en el aeropuerto de Barajas, próximo a brindar un concierto en Madrid, repetidos mensajes de sus hermanos le avisaban en el celular, que los médicos habían desahuciado a doña Olga, quien desde semanas antes se encontraba recluida en una clínica de Cali. Luisito regresó de inmediato al país. Ocho días después, ella murió.

 

“Murió de cirrosis, pese a que nunca se tomó un trago. Lo que sucede es que ella sufrió durante muchos años de cólicos y calmaba el dolor con sal de frutas y alka-seltzer. Así fuera a la madrugada, teníamos que salir a conseguírselo. Ya cuando nos vinimos para Cali y tuvimos recursos para llevarla al médico, fue que nos enteramos que tenía la enfermedad”.

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