Del campo al canto en el gran teatro




La génesis de la música popular está en lo rural. Desde diferentes lugares del Valle del Cauca, llegaron varios concursantes al Teatro Municipal de Cali, para participar de la fase de audiciones de la segunda temporada de Yo Soy Popular. Se quitaron las botas pantaneras y suspendieron sus labores de cultivos agrícolas, para cantar a capella. Entre la admiración y los nervios.  

 

“Pasé de estar pisando pantano y estiércol de caballo, a la alfombra roja de este teatro tan hermoso”, quien declara entre la emoción y una agradable desilusión es Jehová Feijó. Pocos minutos antes había estado envuelto en un carrusel de emociones: afanado por superar sus nervios y contenido por fundirse en un abrazo con Jhonny Rivera, quien integra el jurado de Yo Soy Popular, y a la vez, es su máximo referente.

 

Feijó, se define como “amo de hogar”. Fue uno de los 90 participantes que avanzó a la fase de audiciones para la segunda temporada del reality de Telepacífico, luego de que un sobrino en Bolívar, Valle, le pidió afanosamente que se cambiara la camisa y el pantalón que tenía en el momento, para grabarlo y poner su video a consideración del jurado. “Yo no tengo ni redes sociales, soy un montañero”, sostiene.

 

El mismo sobrino, fue quien permitió que Feijó llegara hasta a Cali. Le dio 40.000 pesos, puesto que su tío dedica sus días al cuidado de su hija de diez años y al canto en el coro de la banda-escuela de su pueblo, con niños que apenas superan los seis años de edad. “Yo soy el más viejo, pero me hacen sentir como un niño de 15”, cuenta aún tembloroso en la alfombra roja del Teatro Municipal, “como si estuviera flotando en el aire”.

 

Jehová, quien antes del accidente laboral que le generó la desviación de la columna y una hernia discal, voleaba machete y ordeñaba en su pueblo, aún no le ha comentado a su esposa, que no logró avanzar a la siguiente fase. Ella, asesora de chance y quien sostiene el hogar, lo está esperando ilusionada en la parte exterior del teatro.

 

Muy cerca, en otro espacio del recinto, se encuentra sentado en una alta silla negra, Yeison Steven Valencia. Viste una camisa rosada de manga larga. Luce inquieto, preguntándose a sí mismo, cómo los nervios lograron rebasarlo frente al jurado. En contraste, asegura sentirse “lleno de felicidad, por estar frente a tan grandes maestros”. Y añade, “cumplí todas mis expectativas, excepto la de avanzar, pero me voy contento”.

 

Yeison contaba más de 5 años sin estar en Cali. Su vida transcurre entre la vereda en la que vive, Campo Alegre (Versalles), el cultivo de mora, tomate y lulo, junto a su padre, y el municipio de Zarzal, donde estudia tecnología en sistemas, en la Universidad del Valle. 


Horas antes, William Andrés Reyes, también experimentó el contraste del campo a la pasarela del Teatro Municipal de Cali. Él, un cultivador de habichuela, alverja y frijol, en la vereda El Nogal (Pradera), confiesa que nunca esperó superar el filtro de los 2172 participantes iniciales, y llegar a estar entre los 90 que cantaron a capella frente a Dora Libia, Jhonny Rivera y Luisito Muñoz, quien animó a William a no desfallecer en su búsqueda de la consagración musical, y hasta lo invitó a que graben juntos una canción cristiana. “Yo me he parado a cantar frente a 7.000 u 8.000 personas, en el Meta, pero ya es otra cosa estar frente a un jurado de tan alto nivel”, aseguró poco antes de retornar a su pueblo.



La solemnidad del Teatro Municipal no solo deslumbró a los noveles concursantes, toda vez que “la música popular ha sido de otros escenarios, y ahora nos corresponde estar en un teatro, con otra decoración, moderno, bonito y ancestral. Es un toque de luces a este que es el ‘patito feo’ de los géneros”, comenta el reconocido cantante Jhonny Rivera, quien se prepara para continuar deliberando en la próxima fase del concurso, ya con 54 participantes, que cantarán con un grupo en vivo una canción reconocida de la génesis de la música popular.

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